Debemos volvernos como niños pequeños con Gaia reconociéndola y amándola como nuestra Madre, con la plenitud del amor fluyendo desde nuestros corazones, este amor abierto es devoción a la Divinidad Creadora de Todo.
Debemos volvernos como niños pequeños con Gaia reconociéndola y amándola como nuestra Madre, con la plenitud del amor fluyendo desde nuestros corazones, este amor abierto es devoción a la Divinidad Creadora de Todo.