Todos los hombres son pecadores bajo maldición. Y los que confían en sus propias obras para salvación están diciendo “¡amén!” a la maldición de la ley. Sin embargo, Jesucristo vino a tomar la maldición y a bendecir a todos los que confían en Él.
Todos los hombres son pecadores bajo maldición. Y los que confían en sus propias obras para salvación están diciendo “¡amén!” a la maldición de la ley. Sin embargo, Jesucristo vino a tomar la maldición y a bendecir a todos los que confían en Él.