PAUL VERLAINE: MÁS ALLÁ DE TODO ESO
Metz (Francia) – 1844-1896
Con "Los poetas malditos" (1886), Paul Verlaine acuñó una etiqueta que iba a hacer fortuna. Alude ella a la aguda pulsión autodestructiva que rige la mente de determinados creadores: la genialidad como maldición. Desde luego que para el caso del propio Verlaine –aunque no sólo para él- se ajusta con exactitud: en su poesía se advierte siempre un poderoso instinto vital que apunta, más allá de la vida, a la región celeste de lo absoluto en donde sonidos, colores, sabores, sensaciones táctiles, aromas se funden en sobrenatural armonía que olvida el mundo. Así se aprecia en sus mejores poemas: “Canción de otoño”, “Aria de antaño”, “Mi sueño”, “Green”, “Mujer y gata”, “Lasitud”, “El hogar y la lámpara”, “Primavera”, “Tú crees en el ron del café”… No deja de ser significativo que en sus tristes, dolorosos y miserables últimos años renegara de su poesía y de la gloria literaria: Verlaine se quería más allá de todo eso.