El cuentapropismo inicialmente parecía encaminado a eliminar el maltrato al cliente. Sin embargo, salvando algunas notables excepciones todavía no consigue despejarse de pésimas e irritantes actitudes. ¿Quién tiene la culpa? ¿Hasta cuándo las contestas ácidas y las malas caras? ¿Dónde están los derechos de los consumidores? (Taylin)