Manojos
Veo tus pies, primera escena,
alpargatas de viejo trapo
y de esparto las suelas.
Hace calor y te concentras
en las piedras que forman
un mosaico allá en la era.
Se tapa el sol y otra vuelta,
como un tiovivo, el trillo que gira
tirado por las bestias.
Tu curiosidad,
se forjó en aquel lugar,
entre olivos, almendros,
y chumberas.
Tus manos veo, segunda escena,
fabricando entre los dedos guita
a la sombra de la higuera.
Y al lado aquel horno de piedra
que quiere imitar al sol calentando
hogazas de pan quemando leña.
Tu mente piensa en primavera
y los almendros en flor la anticipan
siempre mirando donde quieras.
Tu curiosidad,
se forjó en aquel lugar:
entre olivos, almendros,
abruptas ramblas de arena,
chicharras que cantan al fresco
de la desierta paz.
(En la desierta paz de aquella escena)
Tus ojos veo, tercera escena,
observando la luz azul
de los restos de la hoguera,
ya se ha acabado la verbena
y te late el corazón
al son del tiritar de las estrellas,
pues todos vinieron a la cena
los que ya no están y los que están aún
brindaron por las penas.
Tu curiosidad,
se forjó en aquel lugar,
entre olivos, almendros,
y chumberas,
me gusta imaginar
que aún se pueden visitar
que son como la luz
de aquella estrella.
Letra y música: Juan Ramón Gallego Ramos