El árbitro Manuel Olivera Vázquez dirigió el sábado con mascarilla el partido amistoso entre Olivenza y Badajoz B.
El colegiado oliventino, que se retirará al término de esta temporada, no se siente protegido sin mascarilla.
Al margen del arbitraje, Manuel Olivera, que trabaja como sepulturero, admite que ha pasado los peores meses de su vida en su profesión por la frialdad que han supuesto los sepelios para los familiares a causa de la pandemia.