Cada una de las experiencias en tu vida te hace particularmente tú. Piensa en los talentos naturales que Dios te ha dado, las diferentes oportunidades que has tenido y las habilidades que has adquirido. Piensa en dónde creciste, a dónde has viajado, lo que has aprendido. Tal vez entiendas culturas diferentes o puedas relacionarte con personas alrededor del mundo o tal vez creas arte que inspira y mueve a las personas a actuar. Las diferentes experiencias que has tenido en la vida parecen irrelevantes por sí solas, pero juntas, te están llevando hacia algo significativo que puedes usar para glorificar a Dios.