Su vida estuvo dedicada no sólo a la educación de sus alumnas sino a ofrecerles una formación intelectual que fomentase la responsabilidad civil y la participación igualitaria. Dirigió e impulsó la Residencia de Señoritas entre 1915 y 1936, formó parte de la junta directiva del Instituto-Escuela y presidió el Lyceum Club Femenino.