Dos principios espirituales para compartir y bendecir. Primero, uno cosecha lo que siembra, recibe ayuda de a quien la dio. Segundo, nos protege de la avaricia y el egoísmo.
Dos principios espirituales para compartir y bendecir. Primero, uno cosecha lo que siembra, recibe ayuda de a quien la dio. Segundo, nos protege de la avaricia y el egoísmo.