La paz se puede perder al permitir la manifestación de las obras de la carne, el orgullo, la altivez, la prepotencia, la falta de reconocimiento, todos los opuestos de las bienavuranzas. la paz que se nos dió por medio de Cristo es para vivirla en comunión con Dios y nuestro prójimo y nosotros mismos. solo aquellos que tienen paz interior pueden tener dominio propio de sus pasiones y poder ser constructor de paz, y todos a su alrededor le identifican como un hijo de Dios porque reacciona diferente y es pacificador, esto no indica que venda la verdad.