1 Corintios 4
Reina Valera Actualizada 📖 Que todo hombre nos considere como servidores de Cristo y mayordomos de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se requiere de los mayordomos es que cada uno sea hallado fiel. Para mí es poca cosa el ser juzgado por ustedes o por cualquier tribunal humano; pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. No tengo conocimiento de nada en contra mía, pero no por eso he sido justificado; pues el que me juzga es el Señor. Así que, no juzguen nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, quien a la vez sacará a la luz las cosas ocultas de las tinieblas y hará evidentes las intenciones de los corazones. Entonces tendrá cada uno alabanza de parte de Dios.
Hermanos, todo esto lo he aplicado a mí y a Apolos como ejemplo por causa de ustedes, para que aprendan en nosotros a no pasar más allá de lo que está escrito, y para que no estén inflados de soberbia, favoreciendo al uno contra el otro. Pues, ¿quién te concede alguna distinción? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido? Ya están saciados; ya se enriquecieron; sin nosotros llegaron a reinar. ¡Ojalá reinarán, para que nosotros reináramos también con ustedes! Porque considero que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha exhibido en último lugar, como a condenados a muerte; porque hemos llegado a ser espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres. Nosotros somos insensatos por causa de Cristo; ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles; ustedes fuertes. Ustedes son distinguidos, pero nosotros despreciados. Hasta la hora presente sufrimos hambre y sed, nos falta ropa, andamos heridos de golpes y sin dónde morar. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos. Cuando somos insultados, bendecimos; cuando somos perseguidos, lo soportamos; cuando somos difamados, procuramos ser amistosos. Hemos venido a ser hasta ahora como el desperdicio del mundo, el desecho de todos. No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a mis hijos amados. Pues aunque tengan diez mil tutores en Cristo, no tienen muchos padres; porque en Cristo Jesús yo los engendré por medio del evangelio. 16 Por tanto, los exhorto a que sean imitadores de mí.
➡️🎙️En esta parte de la carta Pablo comienza a tratar un problema que estaremos viendo más adelante y es que se estaban levantando personas que menospreciaban el trabajo y la autoridad de Pablo sobre la iglesia. Esa es una manera de traer división y conflictos, y a la vez para introducir falsas doctrinas y rebajar el nivel de consagración de la iglesia, permitiendo hábitos pecaminosos.
El Apóstol nos enseña hoy la importancia de ser prudentes al juzgar. Pablo no teme el ser juzgado por humanos. Aunque reconoce que no ha hecho nada malo para ser acusado, él sabe que el único que lo puede juzgar es el Señor. Cuando el señor se manifiesta en alguna situación él aclara todo. Saca a la luz lo bueno y lo malo.
Lo mismo debemos hacer nosotros. Primero, a no tomar un juicio apresurado sobre alguien a quien no conocemos, especialmente cuando alguien se te acerca a hablar mal de alguien. Toma tu tiempo para evaluar la situación y analiza mucho. No opines guiado por la emoción del momento.
Segundo, no temas cuando seas tu el juzgado. Te acusarán de muchas cosas, pero recuerda que el señor es el que es el juez de tu vida y cuando vas al juez justo para que mire tu causa, Él hará justicia a su tiempo. Se paciente.
Por último, miremos el consejo del apóstol a los Romanos referente a este tema:
Romanos 12:
19 Amados, no se venguen ustedes mismos sino dejen lugar a la ira de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor. 🤔Consideremos:
Alguna vez te has adelantado a juzgar algo y después reconoces que te equivocaste?
¿Te han criticado y levantado falsos testimonios anteriormente? ¿Cómo ha sido tu reacción?
😃Soy tu amigo Eduardo Rodriguez....