Muchas personas se preocupan, en áreas como la salud (la propia y la de otros), la familia, amigos, trabajo y cuestiones menores como pueden ser llevar el coche al mecánico, que hacer de comer, llegar tarde a buscar los niños al cole etc. No confundamos preocupación con obsesión, esta última la persona experimente los pensamientos como intrusos que adoptan la forma de impulso o imagen, en cambio las preocupaciones se viven como pensamientos verbales que son congruentes con su escala de valores y además su contenido no se ve inapropiado. La preocupación como afrontamiento de los problemas dentro de la normalidad se asocia a creencias de que es positivo preocuparse, puesto que colabora en la solución. Los pensamientos de utilidad de la preocupación hacen que se mantenga la conducta. A veces esas preocupaciones llegan a ser excesivas, no se puede controlar, produce un malestar significativo en quien las sufre, llega a preocuparse por estar preocupada, se transforma en patológica, no ayuda en nada a la no obtención de resultados negativos ante la incertidumbre tal y como piensa la persona. La preocupación es uno de los componentes principales de la ansiedad y más concretamente del Trastorno de Ansiedad generalizada. La terapia cognitiva es esencial para el tratamiento, con técnicas como la reestructuración cognitiva y la relajación que ayuda a reemplazar pensamientos irracionales por otros más realistas, y emociones negativas por otras más sanas. De todos modos como siempre digo, desde tu casa, desde tu presente siempre puedes hacer algo por intentar no llegar a la preocupación te quite el sueño. Instagram: @ amarsano.psicologia de Carmen Tudela