En esta meditación te invito a abrazar tu cuerpo desde fuera hacia dentro. Es una meditación orientada a aprender a querer tu cuerpo y todos sus procesos, tanto agradables como desagradables. Abrazar tu cuerpo es tratarle con cariño, compresión y paciencia. Quizás esto te sirva de ayuda para sentirlo como lo que es, tu templo, tu refugio, tu lugar más valioso.