«LA VÍSPERA de la fiesta de Pascua, como Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1). «Algo grande ocurrirá en ese día. Es un preámbulo tiernamente afectuoso (...). Comencemos –nos sugiere san Josemaría– por pedir desde ahora al Espíritu Santo que nos prepare, para entender cada expresión y cada gesto de Jesucristo». Esta actitud atenta hace que hoy recordemos el elocuente gesto que tuvo Jesús lavando los pies a sus apóstoles.