Esta obra en realidad no representa nada en particular. Mondrian quiso entregarle al espectador una especie de juego donde se observan las diferentes piezas y colores. El resto queda a la imaginación del observador para crear lo que quiera.
Esta obra en realidad no representa nada en particular. Mondrian quiso entregarle al espectador una especie de juego donde se observan las diferentes piezas y colores. El resto queda a la imaginación del observador para crear lo que quiera.