Alemania sigue sin Gobierno aunque, en principio, no debería pasar mucho tiempo antes de que se forme uno. La semana pasada la CDU y el SPD alcanzaron in extremis un acuerdo que no gustó a ninguno de los dos. Primero protestaron los socialdemócratas, indignados por el pacto de Gobierno. El partido casi salta por los aires y Martin Schultz tuvo que renunciar a la cartera de Exteriores. Un día después la revuelta se produjo entre los conservadores por las "dolorosas concesiones" que Merkel había hecho al SPD. Un auténtico sindiós que obligó a la canciller a comparecer por televisión para explicarlo. Sin arrugarse, sin mover un sólo músculo dijo que no quedaba otra opción y que lo sentía mucho. La rajoyización de Merkel es cada día más absoluta.
Más en diazvillanueva.com