www.parentepsis.com Vas conduciendo por la autopista, algo sucede con tu coche y no responde como esperas. Por un momento piensas que no tienes el control y puedes tener un accidente. Es una situación peligrosa. Tal vez choques con otro coche. Una sensación de pánico asciende por tu espalda, aprietas con las manos el volante hasta que los nudillos se quedan blancos, vuelves a pisar el freno, consigues reducir la velocidad y tratas de salir al arcén. Notas el sudor frio, la musculatura tensa, la boca seca y los latidos de tu corazón. Por fin logras detener tu vehículo. Te has asustado mucho. Ahora estás a salvo. Afortunadamente no ha pasado nada. Sales fuera de tu vehículo y aun te tiemblan las piernas. Te preguntas qué ha pasado. No comprendes nada...