Uno de los libros más antiguos del judaísmo, el Libro de Enoc, que todavía se conserva en algunos códices de la Biblia Septuaginta, menciona a un gran arcángel que recibió de Dios el derecho a sentarse en un trono en el cielo. Su nombre es Metatrón, que posiblemente signifique “el que comparte el trono”, “el que guarda” o “el que se sienta detrás del trono de Dios”. Este gran arcángel tiene un lugar importante en el judaísmo místico y en el pensamiento de la Nueva Era.