Fue un día complicado. Después de una noche de tormenta loca, los transformadores volaron y nos quedamos sin luz un buen rato. Dos días. Cuando vino Marcello, el Mexican, tuvimos suerte aunque nos duró poco el gusto. Nos avisaron que el edificio se quedaría sin luz y alcanzamos a sobrevivir con la energía que cupo en los reguladores.
Es una pena. Me quedé con ganas de platicar de muchas otras cosas con él. Quería hacerlo desde hace tiempo y quedó a medias. Espero que pronto podamos hacer otra. Aquí cubrimos una buena parte.
*Golfo