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Es imposible controlar lo que decimos sino controlamos lo que sentimos. El problema nunca está en la lengua sino el corazón. Hasta que no aprendamos a controlar los sentimientos a través de pensamientos saludables, nunca podremos poner le freno a nuestras palabras. Ya basta de ser un cristiano imprudente de palabras y es hora de usar nuestras palabras para bendecir, edificar y construír vidas.Este dinámico mensaje irá a la raíz del problema que a veces tenemos con las palabras que salen de nuestros labios.
By Daniel Arbolaez4.7
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Es imposible controlar lo que decimos sino controlamos lo que sentimos. El problema nunca está en la lengua sino el corazón. Hasta que no aprendamos a controlar los sentimientos a través de pensamientos saludables, nunca podremos poner le freno a nuestras palabras. Ya basta de ser un cristiano imprudente de palabras y es hora de usar nuestras palabras para bendecir, edificar y construír vidas.Este dinámico mensaje irá a la raíz del problema que a veces tenemos con las palabras que salen de nuestros labios.