Ese mundo maravilloso de la paternidad, llega con más retos que subir una montaña a más de 3000 msnm. La magia de saber escuchar a los niños, aprender y desaprender de ellos, nos abre más caminos de los que uno puede dilucidar, aprendamos a escuchar, ver y observar a los pequeños, son un mundo, mi hija es mi mejor maestra, me enseña más de lo que podría imaginar.