" Y tomad el yelmo de la salvación y la Espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espiritu y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas, que con denuedo hable de Él, como debo hablar. " (Efesios 6:17-20)