La ciencia se ha vuelto multidisciplinar, las especialidades se entrecruzan para aportar su granito de arena. Antes el médico del pueblo lo mimo atendía un parto que una embolia. Ahora, si siquiera todos los neurólogos trabajan con todo el cerebro. Además, ya es normal ver en un centro de investigación, de química, por ejemplo, profesionales de las matemáticas, la biología o la física.
Lo mismo sucede con la arqueología. Seguro que si les pido que imaginen a un arqueólogo trabajando no piensan en uno manejando un microscopio electrónico. La Arqueología también se ha especializado y este abordaje multidisciplinar está consiguiendo que conozcamos detalles de nuestro pasado inéditos hasta ahora.
Estudiando el suelo que pisaron los neandertales, por ejemplo, se puede saber que comían, si cocinaban o que animales tenían. Analizando sus dientes se pueden conocer muchos más hábitos de vida y hasta su estado de salud. Hoy les queremos hablar de como se hace micro -arqueología, un viaje que nos llevará hasta lugares tan exóticos como Mongolia. Con Natalia Égüez, investigadora del grupo AMBI Lab del Instituto de Biorgánica Antonio González.