Saber hablar palabras que edifiquen y no que lastimen, es un rasgo de alguien que ha conocido a Dios. Aprendamos a callar, en lugar de decir palabras que van a herir, aunque sean verdades.
Saber hablar palabras que edifiquen y no que lastimen, es un rasgo de alguien que ha conocido a Dios. Aprendamos a callar, en lugar de decir palabras que van a herir, aunque sean verdades.