PARA OSHO, la vida es insegura por definición. Vivimos sin saber qué sucederá un instante después, y en ello radica parte del atractivo de la vida. La inseguridad y el miedo nos hacen más humanos, y si no hubiese incertidumbre, seríamos máquinas sumidas en el aburrimiento. Los hombres aspiramos a la libertad, y esta no puede existir sin inseguridad ni incertidumbre.