La lluvia me empapaba en el patio de la rayuela, mientras fijamente miraba tu ventana. Sabía que estabas ahí. Cogía las piedritas de la rayuela y las guardaba en mi bolsillo. Eran para ti.
La lluvia me empapaba en el patio de la rayuela, mientras fijamente miraba tu ventana. Sabía que estabas ahí. Cogía las piedritas de la rayuela y las guardaba en mi bolsillo. Eran para ti.