"Guiando un tribunal de tiburones
como con dos guadañas eclipsadas,
con dos cejas tiznadas y cortadas...
Parecería algo fuera de lugar el uso de "tiburones" en un poeta de tierra adentro, como el de Orihuiela. Sin embargo, era común en la época, y Miguel Hernández sabe aprovechar sus características para lograr imágenes con el mar al fondo.