Cada día abren sus puertas con los primeros rayos del sol. Un enjambre de niños bulliciosos corre por sus pasillos hasta llegar al salón donde esperan, siempre con sonrisas dibujadas en los rostros, las educadoras.
Cada día abren sus puertas con los primeros rayos del sol. Un enjambre de niños bulliciosos corre por sus pasillos hasta llegar al salón donde esperan, siempre con sonrisas dibujadas en los rostros, las educadoras.