Tenemos que pasar de la tradicional arrogancia del liderazgo individual a más liderazgo colectivo, organizado, con agenda previa y con la propuesta como producto específico para construir mejores soluciones. El poco avance de la Participación ciudadana permite la mediocridad, la ineficacia y la corrupción que desangran gravemente a toda la sociedad y aumentan la pobreza.