Anteriormente ser mirón era algo permitido solo a hombres; …y las mujeres, aunque rechazaban ser miradas, igual se engalanaban y se sentían orgullosas de ser elogiadas. Ser mirada y piropeada era una evidencia de ser bella.
Hoy, aunque por respeto a la mujer cada vez se restringe más el piropo, mirar respetuosamente solo para admirar y disfrutar la belleza, es aceptado e incluso deseado, y ya por ambos géneros.