La dinámica del crecimiento urbano tiende a la totalidad, pero lo que desaparece sepultado por este desarrollo implacable es también, y sobre todo, la ciudad. Así, aquello que se extiende con el proceso de urbanización en el capitalismo tardío es lo que algunos han denominado Antípolis: la negación de la ciudad, entendida como forma histórica de habitar el espacio, para dar paso a algo sin forma determinada, que fluye constantemente, destruyendo a su paso aquello de lo que se nutre para crecer. El depósito común de memoria que se iba sedimentando en las ciudades sucumbe ante esta transformación urbana sin precedentes.
Una ponencia de Juanma Agulles (Cul de sac)