En este mensaje descubrirás que Dios no está esperando que seas perfecto para usarte. Muchas veces pensamos que no tenemos suficiente, pero Él siempre empieza con lo que ya hay en nuestras manos: nuestra historia, nuestro tiempo, una conversación o una simple invitación. Porque cuando lo ordinario se entrega a Dios, puede convertirse en algo eterno. ✨