Los resultados de las elecciones en Perú y un escándalo contra la Primer Ministro de Finlandia porque pagó unos desayunos con dineros públicos nos llevó a reflexionar sobre la importancia de los votos en la democracia. Sobre porque los grandes cambios, como el que se reclama por estos días en Colombia, se hacen con votos y no bloqueando y destruyendo ciudades, saqueando supermercados o arrasando con el transporte público. En manos de los jóvenes que hoy llenan plazas, parques y avenidas está el cambio que reclaman, pero tiene que pensar con cabeza fría si lo harán eligiendo a los mismos que llevan décadas viviendo del Estado o los Sindicatos o si aprovechan el impulso para renovar todas, todas las instituciones.