Muchas veces las lágrimas y el dolor no nos permiten ver a Dios en las adversidades. Los ojos llorosos nos bloquean el entendimiento, culpamos a Dios justo cuando debemos mirar hacia Él.
Muchas veces las lágrimas y el dolor no nos permiten ver a Dios en las adversidades. Los ojos llorosos nos bloquean el entendimiento, culpamos a Dios justo cuando debemos mirar hacia Él.