Las mujeres actuales confunden la brillantez de una piedra corriente con la pureza de un diamante, hay que estar atentas a lo que el mundo ofrece, porque hay mucha falsedad en sus propuestas.
El ser una mujer cristiana no siempre es fácil, pero he aprendido a luchar y no caer, y cuando más frágil me siento, mi Maestro me enseña a no claudicar, El me ayuda y me protege. Ahora ya no estoy sola.
No esperemos que la desgracia llegué a nuestra vida, para conocer el amor de Jesús, disfrutemos su compañía todos los días y demos gracias por su perdon y misericordia.
Utilizando lo aprendido para apoyar a quien lo necesita. Una nunca sabe cuándo va a poner en práctica lo que se aprendió día tras dia. Y tú ya estás compartiendo tus enseñanzas a otras personas???
Llega el momento que tenemos que elegir lo que mejor nos conviene a nuestras vidas, elegir el camino correcto, muchas veces lleva tiempo y valor para hacerlo, pero una vez analizado no hay vuelta atrás....y tú ya estás lista para dar ese paso?