Para ser consideradas profesionales de las artes plásticas peruanas, las pintoras tuvieron que superar varios obstáculos (tales como prejuicios acerca de la calidad de su obra o una educación orientada a convertirlas en buenas amas de casa). A pesar de ello, el vínculo entre el arte peruano y las manos de creadoras siempre estuvo presente y fue en el periodo republicano en el que un grupo de mujeres empezaron a escribir una nueva historia en el que ellas, como artistas, empiezan a ser valoradas y respetadas.