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Hoy arrancamos con el Mundial 2026, porque a dos días del inicio ya está pesado el ambiente. Irán denunció que le retiraron su asignación de boletos, mientras varios funcionarios y miembros de su delegación han tenido problemas de visa. Además, Omar Artan, árbitro de Somalia que iba a hacer historia, fue rechazado al llegar a Miami pese a tener visa. Y en Kansas City se reportó un incidente con nueve heridos cerca de la zona de preparación de Inglaterra.
Después vamos con Apple. En WWDC 2026 presentaron Siri AI, una Siri mucho más capaz, con contexto entre aplicaciones, búsqueda inteligente y tareas que por fin se sienten de esta década. El problema es que la gente esperaba un golpe sobre la mesa y recibió algo más parecido a “por fin Siri hace lo que creíamos que hacía”.
Y cerramos con OpenAI, que presentó papeles confidenciales para salir a bolsa. Esto puede ser el examen final de la fiebre por inteligencia artificial: si el mercado paga esas valoraciones gigantes, sigue la fiesta; si no, muchos van a empezar a mirar la burbuja con cara de “uy, ¿y ahora quién limpia esto?”.
By Andres FelipeHoy arrancamos con el Mundial 2026, porque a dos días del inicio ya está pesado el ambiente. Irán denunció que le retiraron su asignación de boletos, mientras varios funcionarios y miembros de su delegación han tenido problemas de visa. Además, Omar Artan, árbitro de Somalia que iba a hacer historia, fue rechazado al llegar a Miami pese a tener visa. Y en Kansas City se reportó un incidente con nueve heridos cerca de la zona de preparación de Inglaterra.
Después vamos con Apple. En WWDC 2026 presentaron Siri AI, una Siri mucho más capaz, con contexto entre aplicaciones, búsqueda inteligente y tareas que por fin se sienten de esta década. El problema es que la gente esperaba un golpe sobre la mesa y recibió algo más parecido a “por fin Siri hace lo que creíamos que hacía”.
Y cerramos con OpenAI, que presentó papeles confidenciales para salir a bolsa. Esto puede ser el examen final de la fiebre por inteligencia artificial: si el mercado paga esas valoraciones gigantes, sigue la fiesta; si no, muchos van a empezar a mirar la burbuja con cara de “uy, ¿y ahora quién limpia esto?”.