Simplemente aparentamos piedad ante el prójimo, pero somos egoístas, despiadados, grotescos y ojetes. Dicen que la envidia nunca viene sola y siempre estamos inconformes con todo y todos. Se vive en la ficción, no hay realidad. Mundo chaquetero, está lleno de contradicciones sociales y aún así las aceptamos, de es manera nos controlan...