El término se aplica a las interpretaciones instrumentales, por lo que los madrigales del periodo renacentista del siglo XVI no se pueden considerar como música de cámara.
La forma barroca más importante de este tipo es el trío sonata. En el periodo clásico se desarrollaron nuevas formas, siendo la más importante el cuarteto de cuerdas. Estas obras se escribían generalmente para amateurs, y se suponía que no serían tocadas en público. Muchos de los cuartetos de cuerdas de Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart, por ejemplo, eran para ser ejecutadas como diversión y en privado, para un cuarteto de cuerdas del que ellos mismos formaban parte.