Al final del siglo XII y durante el siglo XIII hace su aparición en las bibliotecas de abadías y monasterios un tipo nuevo de música: La Música profana.
Las obras que anteriormente se escribían exclusivamente para el oficio divino y que eran todas anónimas, ahora llevan la firma de su creador y algunas veces la fecha.
Estos compositores se conocen como Trovadores, del latín tropare que significa inventar. Los trovadores eran todos de noble cuna o incluso clérigos. Sabían leer y escribir. Se conservan unas cinco mil melodías de trovadores. Muchos de ellas escritas en Lengua de Oc.