Guardemos nuestro corazón sobre toda cosa guardada, cuidemos que no se anide la incredulidad, el rencor, la avaricia, tristeza, rencor… Dios nos invita a cuidarlo y esforzarnos por que nuestro corazón esté lleno de los frutos del Espíritu… Entre más sano, más sano, más fuerte, más fruto!