En un solo detalle, que si no se hubiese pronunciado el Señor mismo, todavía estaríamos en nuestros pecados, como bien apuntó su enviado a los fanáticos religiosos de su época.
En un solo detalle, que si no se hubiese pronunciado el Señor mismo, todavía estaríamos en nuestros pecados, como bien apuntó su enviado a los fanáticos religiosos de su época.