NADA MÁS QUE MÚSICA

NADA MÁS QUE MÚSICA

By MANUEL ALCAINEMusic
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NADA MÁS QUE MÚSICA episodes

  • Nada más que música - Zaz
    Nuestra invitada de hoy publicó su primer disco en mayo de 2010. El trabajo fue muy bien recibido en toda Europa y ya no ha parado. Pasó de 0 a 100 en un par de años, de cantar en la calle a llenar teatros, de ser una perfecta desconocida a protagonizar uno de esos raros fenómenos mediáticos para los que no resulta fácil encontrar explicación. Aunque su estilo ha ido evolucionando con el tiempo, este trabajo tiene un marcado acento de Gypsy jazz, un estilo difícil que ella hace que parezca sencillo con su fuerza, su expresividad y la innegable calidad de su voz.
    El disco se llama ZAZ y ella es… ZAZ.
    CD ZAZ, corte 01
    Esta canción, Les passants, “Los paseantes”, abre el disco y ella es la autora del texto, bueno, salvo una pequeña parte del estribillo que coincide con el de la antigua canción popular La P’tite Hirondelle.
    Isabelle Geffroy, así es como se llama realmente la artista, nació en Chambray les Tours, Francia.
    Empezó muy pronto a estudiar música, estuvo de los cinco a los once años en el Conservatorio de Tours estudiando solfeo, violín, piano, guitarra y canto.
    Tras el divorcio de sus padres, se trasladó a Burdeos donde siguió con sus estudios musicales en la Escuela de Música Moderna, el CIAM. Fue allí donde empezó a dejarse llevar por las influencias más eclécticas, desde Vivaldi a Ella Fitzgerald, pasando por Bobby McFerrin (el famoso cantante a capella estadounidense) o Richard Bona (el también famoso músico de jazz camerunés). Y también, también se dejó empapar por los ritmos africanos, latinos y cubanos.
    Je veux “Quiero”, fue el primer sencillo extraído de este primer álbum, y su primer gran éxito internacional.
    Je veux
    CD ZAZ, corte 02
    Y de la teoría a la práctica. La primera vez que pisó un escenario lo hizo formando parte de un grupo de blues, los “Fifty Fingers”. Colaboró con otros grupos locales, especialmente en un quinteto de jazz. También fue una de los cuatro cantantes de Izar-Adatz que en eusquera significa “Estrella fugaz”. También ha hecho coros y dúos con gran cantidad de artistas.
    Y todo esto hasta que el 10 de mayo de 2010, Zaz lanzó su primer álbum al mercado, este que estamos escuchando hoy. La revista francesa “Telerama” anunció: “Han surgido rumores estas semanas: Zaz tiene una voz sagrada y será la revelación del verano”. Y vaya si lo fue.
    “Le long de la route” “A lo largo del camino”, fue el segundo sencillo del disco, una canción compuesta por la propia Isabelle y Mickael Geraud.
    Le long de la route
    CD ZAZ, corte 03
    Zaz tiene un timbre de voz particular, tanto, que alguna crítica la ha comparado con Edith Piaf o con su admirada Ella Fitzgerald. Esta peculiaridad la ha llevado a trabajar con artistas de la talla de Quincy Jones y Charles Aznavour.
    También se ha dicho de ella que es la embajadora moderna de la canción francesa. Bueno, en este disco no, creo que todas las canciones que contiene tienen un marcado acento “gypsy”, pero si es cierto que su evolución la ha llevado en muchas ocasiones por ese camino. Un estilo en el que se siente cómoda en la paradoja de expresar en sus canciones su yo más íntimo con una actitud alegre y despreocupada.
    Y si no, escuchemos Prends garde a ta langue, algo así como “Cuidado con lo que dices”.
    Prends garde a ta langue
    CD ZAZ, corte 06
    Los directos de Zaz son, como he leido en una crítica, “la alegría de la huerta”. Yo solo la he visto una vez, pero da la sensación de que el grupo que le acompaña no es de circunstancias, realmente parece un grupo estable. Se les nota una complicidad tremenda, tanto en la puesta en escena como en lo musical. Diría que son amigos, vaya.
    Cuando Zaz canta, todo son sonrisas, en el escenario y entre el público. También, de vez en cuando, se dirige al respetable en español. Cuando yo la vi lo hizo para cantar “Historia de un amor”, un famoso bolero. Y es que, su madre, era profesora de español.
    Vamos a escuchar ahora otro de los cortes del disco, Ni oui ni non. Al más puro estilo gipsy jazz o “jazz manouche”, término por el que es más conocido en Francia.
    Ni oui ni non
    CD ZAZ, corte 07
    El éxito le pilló descolocada. Había poca confianza en una cantante cuya exigua experiencia consistía en haber cantado en los pasillos del metro de París o en las plazas de Montmartre exclusivamente para turistas. “Los pintores me hicieron un hueco y hasta me dejaron dinero para producir mi primer disco”, cuenta en una entrevista.
    Triunfó contra todo pronóstico. Salio al mercado en medio de la peor crisis del mercado discográfico y, sin embargo, vendió más de cuatro millones de discos.
    En esa misma entrevista contaba: “El éxito me desestabilizó. Fue violento, intenso, turbador y agotador. Pero siempre fue una suerte que me pasara a los 30 años. Diez años antes, con lo enfadada que estaba con el mundo, hubiera sido catastrófico. Creo que llegó en buen momento”.
    Dans ma rue
    CD ZAZ, corte 10
    En su primer éxito, “Je veux”, cantaba:
    “Quiero amor, alegría, buen humor.
    No es vuestro dinero lo que me dará la felicidad.
    Lo que quiero es morir con la mano en el corazón”.
    Hoy Zaz es millonaria. ¿Ha cambiado de opinión?.
    Definitivamente no.
    “Creo que se entendió mal esa letra. Lo que yo rechazaba era el lujo”, reflexiona Zaz. “Pero el dinero es importante porque te permite hacer cosas”.
    Y entre esas cosas, está su su apoyo financiero a la ONG Colibrí, movimiento que cuenta con miles de seguidores en Francia por su mensaje ecologista, antiliberal y antiglobalización. También la fundación creada por ella, Zazimut, a través de la que organiza un festival de música cada verano en la región francesa de la Ardèche, donde también se dan cita asociaciones que trabajan por causas en las que cree.
    “Pierdo 130.000 euros cada año. Podría comprarme muchas cosas con ese dinero, pero prefiero crear conexiones entre la gente”, afirma. También quiere organizar un encuentro parecido en Rusia y montar un festival itinerante en el continente africano, un proyecto largamente acariciado.
    En fin, parece que, efectivamente el dinero no le ha cambiado y que compromiso no le falta.
    Vamos a escuchar otro de los cortes de su disco: J’aime a nouveau, “Amo otra vez”.
    J’aime a nouveau
    CD ZAZ, corte 09
    El amor y la devoción que ZAZ siente por París es indiscutible. Y esta entrega por la ciudad en la que vive le ha hecho acercarse a la canción más tradicional francesa. Son numerosos los temas grabados por ZAZ que hacen referencia a la ciudad y a su tradición musical.
    Canciones popularizadas en su momento por Aznavour, Edith Piaf, Maurice Chevalier, Joe Dassin o Trenet han tenido su particular versión en la voz de ZAZ.
    La cantante cuenta en una entrevista que no estudió las versiones originales en la voz de sus autores, sino a partir de la raíz, de la partitura, para hacer unas versiones lo más personales posibles. “No queríamos cambiar las canciones del todo, pero sí darles un barniz personal”.
    Todas estas canciones están contenidos en un trabajo de la artista que, como no, se llama “París”.
    Vamos a escuchar la versión que hace, en un dueto con Thomas Dutronc, de la canción de Charles Trenet “La romance de París”.
    La Romance de París
    Descarga de You Tube
    À Paris es una canción de Francis Lemarque, un parisino de origen ruso que tuvo una larga aunque discreta carrera pero que tenía una gran capacidad de trabajo, registró más de 400 canciones. Esta À Paris fue un gran éxito en su estreno y se ha convertido en estándar internacional versionado por numerosos cantantes.
    La versión de ZAZ es verdaderamente particular al estar interpretada a capela y, para mi gusto creo que ha conseguido una de las mejores versiones que se han hecho de esta canción.
    Á Paris
    Y vamos a terminar nuestro programa de hoy con una canción que resume todo lo dicho hasta ahora de la relación de ZAZ con su querida París. Una canción que popularizó el famosos Maurice Chevalier en 1939 y que ZAZ le toma prestada para decirnos que, aun en el peor escenario posible, la segunda guerra mundial..., "¡París siempre será París!, la ciudad más bella del mundo, incluso cuando a lo lejos retumba el cañón, su atuendo es aún más bonito…
    Esta es su trepidante versión: “París siempre será París”.
    París sera touyours París
    Buena gente esta ZAZ, bueno, eso me parece. Nos vamos, el próximo programa nos traerá, como siempre, más música, más músicos y más historias.
    Así que… hasta entonces...¡¡¡Buenas vibraciones!!!
    46 min
  • Nada más que música - Lila Downs - La cantina
    Esta tarde vamos a conocer, o a reconocer, ya veremos, a una cantante, compositora, productora, actriz y antropóloga mexicana, que interpreta sus canciones tanto en español como en inglés o mixteco, zapoteco, maya y un montón de idiomas nativos de su país. Ella es Lila Downs, una artista que reivindica sus raíces en su vida y en su música, pero que fusiona de manera impecable el folclore con el pop, el rock, la cumbia, el jazz e incluso el hip hop.
    Hoy repasaremos uno de sus trabajos más militantes, “La Cantina”, un álbum en el que invirtió año y medio y que finalmente se publicó en abril de 2006.
    Consta de quince temas, de los cuales doce son del repertorio tradicional mexicano y tres han sido compuestos por Lila Downs.
    La cumbia de mole, incluida en este disco y que fue un éxito internacional, es la carta de presentación de la artista y una de las piezas de la que es autora.
    La cumbia del mole, Corte 01
    En este disco, “La cantina… entre copa y copa”, que este es su nombre completo, Lila Downs se nos presenta mestiza y desgarradora. Sobre su trabajo, opina: “La música que tocamos o cantamos en una cantina tiene que ser un bálsamo para los pesares y el desamor porque, esa cantina, es un espacio por donde hombres y mujeres transitan para ahogar sus penas, su penas de amor”.
    Y efectivamente, porque las canciones elegidas evocan con toda intensidad el sentimiento devastador que produce un desamor; sin embargo, el disco también nos sirve para exorcizar los pesares, esos que invariablemente recalan en el alma. Más todavía si se escucha “tequiliando”.
    Agua de rosas, Corte 03
    Downs disfruta de una voz privilegiada que le permite cantar con la misma intensidad rancheras, corridos, boleros o cantos tradicionales. En este disco se vuelca en mostrar, en todo su esplendor, la ranchera.
    Esta reivindicación, esta recuperación del género que para muchos no pasa de ser “música de borrachos”, quiere dejar de manifiesto la carga poética de la ranchera. La misma poesía que le acompañó en su infancia, cuando escuchaba a su madre cantar las canciones de José Alfredo Jiménez o Luis Aguilar. De hecho fue su madre, Anita la Tacha, quien le pidió que si iba a cantar, lo hiciera con sentimiento, porque, según sus palabras, la ranchera es la “poesía mexicana”.
    “Tu recuerdo y yo”, una canción de José Alfredo Jiménez que ahora vamos a escuchar en la versión de Downs, nos habla, como no, de un hombre que va a una cantina para olvidar a la mujer que le ha abandonado sabiendo que solo conseguirá recordarla más.
    Por cierto, fijaos un momento en la fusión de rancheras, instrumentos electrónicos y hip-hop. Genial.
    Tu recuerdo y yo, Corte 04
    Lila Downs nación en la ciudad de Traxiaco, Oaxaca. Su madre era un cantante de cabaret, indígena mixteca, y su padre un profesor de cine estadounidense, de Minnesota, con ascendencia escocesa.
    Desde muy pequeña se interesó por la música y durante su estancia en EEUU, en Los Angeles, recibió clases de canto. Cuando tenía 16 años falleció su padre y este hecho empujó a su madre a volver a su ciudad natal.
    Nuevamente en EEUU obtuvo la licenciatura en Antropología en la Universidad de Minnesota y posteriormente culminó sus estudios musicales en Nueva York.
    Tras deambular cantando por bares, restaurantes y locales nocturnos, y tres discos fallidos, finalmente en 1999 se editó su disco “La Sandunga” que la catapultó al éxito internacional. Europa y EEUU recibieron con entusiasmo un trabajo en el que, por primera vez, se utilizaban lenguas indígenas como el mixteco y zapoteco y se fusionaban sonidos prehispánicos y modernos.
    La tequilera, otro claro ejemplo de fusión.
    La tequilera, Corte 08
    El narcocorrido es un subgénero musical de carácter popular, basado los ritmos de polca, vals y mazurca. Pero lo más importante de este género son su temática, su particular aproximación a la muerte y al goce de la vida, la lealtad, al amor y a los excesos.
    Nació en la región fronteriza entre México y Texas, y siempre se ha considerado el producto más tangible de la narcocultura. El asunto no es baladí, varios de sus interpretes han llegado a ser asesinados por los propios carteles de la droga y han pasado a ser la banda sonora de la guerra contra el narcotráfico en México.
    Uno de los compositores más famosos y controvertidos de este género es Mario Quintero, famoso por rendir tributo en sus canciones a los traficantes y capos de la droga. Uno de sus éxitos fue El centenario, la historia de la escalada dentro de la mafia de un joven de baja extracción social.
    Esta es la versión que hace Lila Downs de El Centenario.
    El centenario, Corte 10
    En el disco se incluye una canción tradicional cantada a capela que es sencillamente maravillosa. Yo no digo nada. Solo escuchad.
    Yo ya me voy, Corte 14
    Y para despedirnos de Lila Downs escucharemos un corrido al más puro estilo mariachi, un mariachi por cierto femenino, Mariachi Las Mezcalitas interpretando el corrido tradicional “El relámpago”.
    El relámpago, Corte 06
    Y esto ha sido todo por hoy. Os espero a todos la semana que viene en otra entrega de Nada más que música, un espacio en el disfrutaremos de más música, más músicos y más historias.
    Hasta entonces… “Buenas vibraciones”.
    46 min
  • Nada más que música - Los Salvajes
    Todo empezó en la extraordinaria década de 1960. Una década convulsa que cada uno vivió como pudo. Cuando en el mundo empieza a venderse la píldora anticonceptiva, Kruschev monta el show de los zapatos en el XXV aniversario de las naciones unidas, mientras la crisis de los misiles amenaza con iniciar una tercera guerra mundial y es asesinado el presidente John F. Kennedy, en España, concretamente en la localidad de Palomares (Almería), nos caen del cielo, bueno, de un bombardero nuclear B-52, 3 bombas de Hidrógeno de 70 kilotones, hecho que nos proporciona la impagable ocasión de ver a Fraga en calzoncillos, pero también llegó el 600, y el boom turístico.
    En fin, que en este contexto, y gracias a la radio, siempre la radio, con programas como Europa Musical, o Discograma, se empieza a promocionar a nuevos artistas que emulan a otros que nos llegan de más allá de nuestras franquistas fronteras y que, sin que yo quiera desmerecerla, dejan atrás a la copla para acercarse a las nuevas tendencias que hacen furor en Europa y EEUU.
    Festivales, revistas y clubs de fans dan a Barcelona una actividad mucho mayor que a cualquier otra parte de España en estos primeros y balbuceantes pasos del rock and roll. Y es allí, en Barcelona, donde aparecen grupos como los Pajaros Locos, Lone Star, los Sirex, los Mustang y nuestros invitados de hoy: LOS SALVAJES.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Mi bigote, CD 2, corte 05
    Mi bigote, una de las primeras canciones propias del grupo.
    Los Salvajes, o sea, Andy, Gaby, Delfin, Sebastian y Francisco, nacieron musicalmente en Barcelona en 1962 y fueron el contrapunto de otros grupos más modositos, como los Brincos en Madrid, erigiéndose, para toda la eternidad, como los Rollings Stones nacionales, aunque, realmente, ellos querían ser los Who.
    El grupo su formó en el Poble Sec, en el taller del padre de Gaby, el carismático cantante del grupo. Coetáneos de los Sirex, empezaron haciendo versiones de cantantes italianos, Pepino de Capri o Tony Dallara, pero pronto descubrieron el Rock and Roll escuchando a Johnny Hallyday, Eddy Mitchell y los Shadows y entonces cambió todo.
    Empezaron a tocar en un garito, El Pinar se llamaba, un garaje durante la semana y sala de conciertos los sábados, donde se juntaba lo mejor de cada casa.
    De allí pasaron a tocar en la Costa Brava donde un manager alemán se interesó por ellos y se los llevó a Alemania, concretamente a Kiel donde debutaron.
    No me puedo controlar, una muy buena versión del I Can’t Control Myself, de The Troggs.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    No me puedo controlar, CD 2, corte 04
    Su paso por Alemania fue todo menos bonito. En la primera audición ya les dijeron que podían volverse a España, su desfase era evidente. Su repertorio tenía diez años de antigüedad y, según palabras de su representante, “sonaba a música de puticlub”. Tras muchas súplicas consiguieron que los mandasen de gira por los pueblos con otros grupos ingleses para que aprendieran, y vaya que si aprendieron.
    A los dos meses, después de bregarse en locales inmundos y con públicos que estaban al mismo nivel, con nueva indumentaria, nuevos peinados y con repertorio de Little Rihard y Chuck Berry, ya parecían un grupo inglés.
    Y así, con nueva imagen y nuevo sonido, volvieron a España.
    Es mejor dejarlo como está, versión del éxito de los Four Tops.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Es mejor dejarlo como está, CD 2, corte 03
    A mediados de 1964 volvieron a España atraídos por una oferta de la compañía EMI y por un concierto en el que actuaron de teloneros de Moody Blues y en el que, según las crónicas, no desmerecieron en absoluto.
    Emi quería que Los Salvajes hicieran con los Stones lo que los Mustang hacían con los Beatles. Versiones. Llegaron a un acuerdo para hacer también canciones propias, una mínimo en cada disco. Resultó que luego funcionaron mejor que las versiones, que a su vez, ya funcionaban mejor a veces que los originales, como «Todo negro», o el famoso “Satisfacción”, así, en español, de los Stones.
    Estas imposiciones de las compañías eran el pan nuestro de cada día. Y es que, en esa época, esta compañías, algunos programas de TV y algunos de radio, abusaban de su posición de privilegio y exclusividad en los medios de comunicación exprimiendo hasta la extenuación a los artistas. Los dueños de estos programas tenían, además, cadenas de discotecas, salas de conciertos, vaya, que movían el cotarro y si querías salir en sus programas, si querías que tu disco sonara, tenías que tocar gratis en sus locales. En fin…
    Vamos a escuchar una de las versiones que hemos citado: Todo negro, Paint It, black
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Todo negro, CD 2, corte 06
    Pero, además de las presiones de los medios, estaba el sindicato vertical. Claro que esto no afectaba solamente a los Salvajes, afectaba a todo aquel que quisiera dedicarse al mundo del espectáculo.
    Para actuar en España en cualquier sala de fiestas, así se llamaban entonces los bailes, el artista debería estar en posesión del carnet del sindicato vertical de músicos, un carnet blanco que te habilitaba. Para obtenerlo había que pasar un examen de música, o sea, leer un partitura. La inmensa mayoría de los grupos no tenían ni idea de música por lo que debían optar por otro carnet, uno rosa, que era el correspondiente a “circo y variedades”. Como si fuera un domador de leones.
    Pero ojo, si tocabas con el carnet rosa, la gente no podía bailar y si te pillaban, multa al canto. Bueno…, cosas de la época.
    Una de las canciones propias de su repertorio, Fuera de mi corazón, una producción propia al mejor estilo de James Brown.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Fuera de mi corazón, CD 2, corte 06
    Los Salvajes vivían de los directos, las ventas de discos nunca dieron para ello, por eso, cuando llegaron las discotecas, se acabó lo que se daba. Salas atractivas, equipos de sonido de última generación y música enlatada de cualquier país del mundo. ¿Que grupo podía igualar la oferta?
    A esto habría que añadir que la discográfica empezó a pedirles pop más ligero, tipo Fórmula V o Los Diablos, un estilo que estaba años luz del suyo.
    Así que, todo esto, el cansancio acumulado, alguna mala crítica y el mal royo entre los miembros del grupo hizo que Gaby, el cantante, abandonara el grupo. El resto siguió unos meses más para finalmente separarse en 1970.
    Vivir sin ti, otra producción propia.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Vivir sin ti, CD 2, corte 07
    Desde entonces, Los Salvajes han permanecido, de forma intermitentemente, en activo y por sus filas han pasado infinidad de músicos pero Delfín Fernández, batería de la formación desde el primer día, sigue al frente de la banda.
    Para todos aquellos, bueno, con una cierta edad, que en algún momento de nuestra vida hemos querido formar parte de un grupo, la referencia de Los Salvajes, ha sido una constante.
    Típica banda de garaje, golfos hasta la médula, músicos hechos así mismos, con las ventajas e inconvenientes que ello puede tener, fagocitados por la industria y, como tantos otros, por las rencillas internas.
    Sobre su reiteradas vueltas a los escenarios no me voy a manifestar. Yo soy de la opinión de que las cosas tienen su momento y que forzar etapas puede resultar patético.
    Me quedo con los salvajes de la primera época, el grupo en el que me hubiera gustado estar.
    El bote que remo, una versión de la canción de Neil Diamond.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    El bote que remo, CD 2, corte 08
    Vamos a despedirnos de nuestros, a su pesar, Rolling Stones particulares, con una de sus mejores versiones, Algo de títere, o lo que es lo mismo: Jumping Jack Flash.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Algo de títere, CD 2, corte 14
    Y nada más por hoy. Nos lo hemos pasado muy bien recordando a un grupo español de los sesenta, que marcó distancias con su coetáneos diseñando una imagen y un sonido que muchos que vinieron después han sabido aprovechar.
    Gracias a todos por la atención y os esperamos aquí el próximo jueves. Os esperamos con más música, más músicos y más historias. Hasta entonces, … ¡¡¡buenas vibraciones!!!.
    32 min
  • Nada más que música - Rod Stewart (The Best of The Dreat American Songbook)
    A mediados de la década de los noventa, nuestro buen amigo, el inglés Rod Stewart, había perdido un poquito el norte y las ganas de trabajar. Ya no componía. Él mismo decía que “no era un compositor natural sino ocasional”. Al mismo tiempo, las críticas de sus últimos trabajos no habían sido muy propicias, por decirlo de una manera amable.
    Así que, en 2002, y con un nuevo contrato discográfico bajo el brazo, dirigió su carrera a versionar las grandes canciones americanas del siglo XX, que desde luego, le representaban poco trabajo de composición.
    El trabajo, fueron varios discos los que editó con este planteamiento, está basado en el Great American Songboock, el cancionero que engloba las más conocidas composiciones de la cultura popular de los Estados Unidosl del siglo XX, la mayoría de las cuales fueron escritas por los compositores que, en aquella época, 1920-1960 , trabajaban para Broadway y Hollywood.
    Nosotros escucharemos la grabación resumen de todas las publicadas: The best of the Great American Songbook. “Lo mejor del cancionero americano”.
    La primera es Long ago and far away, una canción compuesta por Jeremo Kern y letra de Ira Gershwin y estaba incluida en la película musical “Cover Girl”, “Chica de portada”, protagonizada por Rita Hayworth y Gene Kelly en 1944.
    Esta es la versión de Rod Stewart. 01’26’’
    ROD STEWART
    Long ago and far away
    The Best of The Great American Songbook, Corte 01
    They can’t take that away from me, algo así como “No puedes quitarme esto”, es una canción compuesta por Geroge Gershwin en 1937, con letra de su hermano Ira para la película Shall We Dance, interpretada por Fred Astaire.
    Estuvo nominada al Oscar a la mejor canción original en los premios de ese mismo año, aunque no lo ganó.
    La versión más conocida es la que grabaron Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Nosotros escucharemos la de Rod Stewart.
    ROD STEWART
    They can’t take that away from me
    The Best of The Great American Songbook, Corte 03
    “Beyond the sea” es una canción de amor romántico que compuso Jack Laerence en 1945 basándose en la música de la canción El mar, compuesta por el francés Charles Trenet años antes.
    La canción de Trenet tiene algunas diferencias con la de Laerence. Mientras que la versión francesa es una oda a los cambiantes estados de ánimo del mar, la del americano es una canción de amor. El cambio lo hizo añadiendo la palabra Beyond, más alla de… Más allá del mar.
    ROD STEWART
    Beyond the sea
    The Best of The Great American Songbook, Corte 04 ’’
    “The way you look tonight” es una canción de la película Swing Time que interpretó Fred Astaire. Fué compuesta por Jerome Kern con letra de Dorothy Fields. Esta sí, esta ganó el Oscar a la mejor canción original en la gala de 1936.
    Contaba Dorothy Fields, la letrista, que cuando oyó por primera vez la melodía rompió a llorar y no había forma de pararla. Tan hermosa le parecía.
    En la película, Fred Astaire canta a Ginger Rogers mientras ésta se lava el pelo en una habitación contigua.
    ROD STEWART
    The way you look tonight
    The Best of The Great American Songbook, Corte 08
    Nuestra siguiente canción, Bye Bye Blackbird, fue compuesta por el americano Tay Henderson y la letrista Mort Dixon. Es un estándar muy popular y se grabó por primera vez en marzo de 1926 por la Orquesta de Baile de Sam Lanin.
    Tristemente, esta canción fue vilmente utilizada por los segregacionistas opuestos al Movimiento Estadounidense por los Derechos Civiles, particularmente en las sangrientas Marchas de Selma a Montgomery, emitiéndola por altavoces como una burla.
    Y es que, la traducción literal del título de la canción es Adiós, Adiós pájaro negro.
    Otra anécdota más amable nos cuenta que los Beatles quisieron hacer una versión de esta canción, aunque nunca llegó a término. Sin embargo, Ringo Star si que la publicó en su album Sentimental Journey y Paul McCartney también lo hizo en Kisses on the Bottoom. ’
    ROD STEWART
    Bye bye blackird
    The Best of The Great American Songbook, Corte 09
    Otro de los estándares que aparecen en este disco es These foolish things, una canción con música de Eric Maschwitz y letra de Jack Strachey, ambos ingleses.
    La canción no tuvo un éxito inmediato. Tuvieron que pasar algunos años para que, de forma puramente casual, cayera en manos de Leslie Hutch, un famoso pianista y cantante de la época. Le gustó, la grabó y la canción se convirtió en un gran éxito. A partir de este momento, fue interpretada por numerosos artistas. Las versiones más populares fueron la de Benny Goodman y la de Teddy Wilson con Billie Holiday. Recordareis que, en el capítulo dedicado a Billie Holiday tuvimos ocasión de escuchar esta versión. Hoy será la de Rod Stewart.
    ROD STEWART
    These foolish things
    The Best of The Great American Songbook, Corte 10
    Vamos a despedirnos por hoy con una de las más famosas canciones del disco: What a wonderful world, una canción que fue escrita con la idea de que, de alguna manera, pudiera calmar el clima político y racial de la década de 1960. Pensada desde su origen para Louis Armstron, éste la estrenó en 1967 como sencillo.
    La canción describe la inclinación del cantante por las cosas sencillas de cada día, con un tono optimista y esperanzado en el futuro.
    Curiosamente, esta canción entró a formar parta de la Lista de canciones inapropiadas que confeccionó, tras los atentados del 11 S , la Clear Channel Communications, la corporación más grande de medios a nivel mundial, con participación en los sectores de TV, Radio, Internet y Publicidad.
    Bueno, pues estos personajes, que saben en todo momento lo que es bueno o malo para el resto de los mortales, confeccionaron una lista de alrededor de 165 canciones cuyas letras eran cuestionables en el contexto posterior a los ataques terroristas. No las prohibieron, pero aconsejaban no radiarlas. Estas canciones no tenían, en muchos casos, letras belicistas ni incitaban al odio, simplemente se trataba de no avivar los recuerdos de aquel trágico suceso que tan profunda huella había dejado en la sociedad estadounidense.
    Si alguien tiene curiosidad por analizar la lista, la puede encontrar en internet Memorando del Clear Channel de 2001.
    Ah, en esa lista, está el Black is Black, de Los Bravos. Una canción peligrosa, donde las haya.
    ROD STEWART & Stevie Wonder
    What a wonderful world
    The Best of The Great American Songbook, Corte 12
    Bueno, pues hemos llegado al final. Yo creo que Rod Stewart acercó con la recuperación de todas estas canciones. Y también lo entendieron así sus numerosos fans. No hay nada como versionar canciones inmortales. Sobre todo… si se hace bien.
    Familia, estáis emplazados para la próxima semana aquí, en Sienteloconoido.caster.fm. Hasta entonces… ¡Buenas vibraciones!
    34 min
  • Nada más que música - Elton John - Leon Russell - The Union
    Bueno, pues ya estamos aquí de nuevo. Parece que fue ayer cuando nos despedíamos hasta el final del verano y… aquí estamos. Y aquí estamos contentos y felices de poder llegar hasta vuestras casas a través de esta ventana abierta al mundo que es la radio, la radio por internet, claro.
    Y vamos a retomar las cosas donde las dejamos, en la música, los músicos y sus historias. Hoy nos visitan dos músicos de altura que traen bajo el brazo un disco irrepetible: “The Union”, un trabajo conjunto de Elton John y Leon Russell que salió al mercado en octubre de 2010 y que llegó disparado al puesto número 3 de las listas.
    Este es su primer corte, If It wasn’t for bad. “Si no fuera por malo”, una canción compuesta por Leon Russell.
    Elton John y Leon Russell
    “The Union”
    If it wasn’t for bad, corte 1
    El inglés Elton Hohn lleva 50 años subido a un escenario, y aunque ahora parece que se retira, ha lanzado más de 30 álbumes de estudio y ha vendido más de 300 millones de copias en todo el mundo, siendo uno de los artistas de más éxito en la historia de la música pop.
    El estilo de Elton John siempre ha sido clasificado como solt rock o glam rock, pero lo cierto es que ha cultivado infinidad de géneros como el country, el disco, el R&B y alguna que otra incursión en las maneras más duras del rock, sobre todo al principio de su carrera, para evolucionar, supongo que por la edad, hacia las baladas románticas, años 1980 y 1991, unas baladas por las que hoy es más conocido.
    Es curiosa la forma de componer que tiene el tandem formado por Elton John y Berni Taupin, su letrista de cabecera. El método es el siguiente: Bernie escribe un conjunto de letras y se las manda a John. Este se sienta al piano y trabaja con ellas hasta conseguir la música, lo que, según ha dicho, generalmente logra con rapidez. Nunca escriben las canciones juntos. Y funciona, que suerte.
    Hight hundred dollar shoes, ”Zapatos de 800 dolares”, canción escrita por Elton John
    Elton John y Leon Russell
    “The Union”
    Hight hundred dollar shoes, corte 2
    Elton John lleva meses viajando por todo el mundo con una larga gira de despedida, no en vano es una de las pocas superestrellas que sigue viva y en activo. Le acompañan su polémica autobiografía “Yo”, así la titula, y el estupendo biopic “Rocketman”, dos productos destinados a revaluar el legado artístico y a rubricar su despedida profesional. A lo largo de la gira cumplirá 73 años.
    Y, bueno, como a todo bicho viviente, la edad no perdona y la merma de facultades ha llegado al escenario. El año pasado, en mitad de un concierto en Auckland (Nueva Zelanda), el cantante tuvo que parar, y, llorando, confesó que no podía seguir porque había perdido la voz por completo. El diagnóstico oficial es una “neumonía atípica”, ya en proceso de curación, pero que ha conseguido mostrar la vulnerabilidad de una figura tan excéntrica como extraordinaria y que podría precipitar el adiós definitivo de un artista legendario cuya voz parecía inmune al paso del tiempo.
    Vamos con el tercer corte del disco, Hey ahab, una canción de Elton John.
    Elton John y Leon Russell
    “The Union”
    Hey ahab, corte 3
    El que no hará más giras es el compañero de John en este trabajo. Leon Russell, y no las hará porque desgraciadamente falleció en noviembre de 2016, en su casa de Nashville, a los 74 años tras sufrir un infarto.
    Leon había empezado su carrera musical en Lawton (Oklahoma) formando una banda en la que, por cierto, también estaba un jovencísimo J.J. Cale.
    Trasladado a los Angeles, entra a formar parte de la “troupe” de músicos de estudio y colaboró con gente como Phil Spector, los Byrds, Gary Lewis & the Playboys, Herb Alpert y el mismísimo Frank Sinatra.
    En 1967 fundó su propio estudio y cambió de imagen: barba, melena y sombreros de copa. De esta guisa, se integró en Delaney & Bonnie, y se inventaron un estilo que llamaron “rock del pantano”, un estilo que no era otro que country sureño. Esta relajada forma de hacer música fascinó a los británicos y, al parecer, influyó estéticamente en estrellas como George Harrison o Eric Clalpton.
    Vamos a escuchar nuevamente a la pareja en una canción de Elton John, Monkey suit.
    Elton John y Leon Russell
    “The Union”
    Monkey suit, corte 7
    Pero el que definitivamente propició su ascenso a primera división fue Joe Cocker. Cocker, que había grabado ya algunas canciones de Russell, tenía contratadas unas fechas por Estados Unidos pero no tenía banda, así que Russell le solucionó el problema y la gira fue uno de los grandes eventos de 1970, dejando constancia de ello una película y un doble LP. También es verdad que Joe Cocker quedó un poco maltrecho tras la gira por que, según cuentan las crónicas, alli se aplicó con estricta disciplina el principio básico de “sexo, drogas y rock and roll”.
    A partir de 1970, y con su propio sello, editó discos extraordinarios de otros artistas como Dreddie King o J.J. Cale pero su estrella se apagaba por este alejamiento voluntario del gran público.
    Nuevamente un inglés sacó a Russell de su letargo. Elton John ya había coincidido con Leon Russell y siempre había declarado su admiración por el torrencial pianístico de Russell, así que, a instancias de Elton, en 2010 grabaron a medias este magnífico The Union.
    In the hands of angels, “En manos de los ángeles”, una de las aportaciones de Russell al disco.
    Elton John y Leon Russell
    “The Union”
    In the hands of angels, corte 14
    Esta grabación y la reedición de algunos de sus trabajos anteriores volvieron a poner en la escena a este excelente músico. Le duró poco. En 2014 visitó España dando conciertos en los que se evidenciaban sus problemas de salud.
    Del trabajo de estos grandes artistas nos queda, desde luego, el disco, pero también un documental, que lamentablemente yo no he visto, en el que se muestra la colaboración y fabricación de este excelente trabajo. Por él desfilan personajes como Neil Young, Brian Wilson, Brooker T. Jones, Robert Randolph o Don Was, entre otros.
    Vamos a despedirnos con A drem come true, una canción compuesta para la ocasión por ambos.
    Elton John y Leon Russell
    “The Union”
    A drem come true, corte 09
    Y nada más por hoy. Os agradecemos vuestra lealtad incontestable y esperamos y deseamos contar con ella a lo largo de una temporada más.
    Sabed que vuestra casa está en “Sienteloconoido.Caster.fm” y que aquí os esperamos todas las semanas. Gracias por vuestra atención y hasta el próximo programa. Entre tanto… y como siempre… ¡¡¡Buenas vibraciones!!!.
    34 min
  • Nada más que música - Joaquín Sabina - Juez y parte
    “Juez, porque cuento y opino sobre lo que veo, y parte, porque estoy metido en lo que veo”. Así justificaba Joaquín Sabina en una entrevista publicada en 1984 la elección del título de su cuarto trabajo de estudio. Juez y parte.
    En este disco colabora la banda que le acompañó en directo durante muchos años, Viceversa, y aparece por primera vez en los crédito el Sr. Pancho Varona, su alter ego para siempre, hasta el momento, en los escenarios, en los estudios y en su repertorio.
    A Sabina nadie le negará su extraordinaria capacidad para el retrato y el autorretrato. Y si no, vamos a escuchar su canción Whisky sin soda, y luego hablamos.
    ¿Si o no? Bueno, ahí queda.
    Vamos a hacer una breve semblanza del artista de Úbeda. Nació en 1949, o sea, 72 añitos. Siempre ha escrito, tanto poemas como música y ya, a los catorce años, tenía su primera banda.
    Por aquella época, Joaquín supo simultanear sus andanzas con la lectura y empezó a leer a Fray Luis de León o Jorge Manrique. También a Proust o Joyce.
    Su padre, que por cierto era policía, quiso comprarle un reloj cuando aprobó cuarto y reválida pero él prefirió un guitarra. El reloj se lo quedó su hermano. Según cuento él mismo, este detalle fue un pequeño detonante que propició un distanciamiento con su hermano. Éste se hizo policía como su padre y él..., cantante.
    Un cantante que sigue autorretratándose. Cuando era más joven.
    De la Universidad de Filosofía y Letras de Granada tuvo que salir por piernas por pertenecer al Partido Comunista. Para entonces ya había colaborado con la revista Poesía 70 compartiendo páginas con Luis Eduardo Aute y Carlos Cano. El lanzamiento de un cóctel molotov contra una oficina del Banco Bilbao como protesta por el proceso de Burgos fue la gota que le obligó a exiliarse. Como no tenía pasaporte, le dejaron uno y, con nombre falso, y acompañado por una novia inglesa que tenía en ese momento, puso pies en polvorosa, dirección París y posteriormente a Londres.
    Durante esta época, su casa de Londres sirvió de refugio para miembros de ETA. Años más tarde dijo que: “la izquierda de este país, a la que orgullosamente he pertenecido y creo pertenecer, debería pedir perdón por su complacencia con ETA durante muchos años. Yo tuve en mi casa de Londres a etarras y era una gente encantadora que pegaban tiros en la nuca, algo que nos parecía una cosa muy graciosa en ese momento. Y hacíamos mal. Porque de aquellos polvos vinieron estos lodos. Así que creo que la gente como yo está obligada a estar muy en contra y decirlo muy alto por cobardes que sean. Y yo lo soy como el que más.”
    Pues eso.
    Finalmente, tras la muerte de Franco, volvió a España con un pasaporte legal que le había proporcionado el cónsul español en Londres, a la sazón, D. Fernando Moran.
    Una vez en Madrid, comenzó a frecuentar el circuito de bares y fue en uno de ellos, La Mandrágora, donde conoció a Javier Krahe y Alberto Pérez. El periodista Fernando García Tola los vio actuar y les invitó a su programa de televisión Esta Noche, que presentaba Carmen Maura y mas tarde a Si yo fuera presidente.
    Los éxitos se sucedieron ya interrupción. Actuaciones multitudinarias en Las Ventas, giras por México, Argentina y Venezuela, gestión de la sala de conciertos Elígeme, en Malasaña, etc.
    Junto a su inseparable Pancho Varona, fundó en 1989 Ripio, una editorial con la que desde ese momento registró todas sus canciones.
    Los discos y las giras se sucedieron, y las colaboraciones con otros artistas se hicieron habituales, como la gira que hizo con Ana Belén y Víctor Manuel en 1994, o la que hizo con los Rodríguez en 1996 que les llevó por toda España y Latinoamérica.
    Por cierto, en Latinoamérica, fue sonada la bronca con Fito Páez que, después de grabar un disco conjunto, “Enemigos íntimos”, suspendieron más de 70 conciertos que tenían vendidos y promocionados.
    Incompatibilidad de caracteres.
    Nuestro amigo Sabina disfruta de una delicada salud. Después de sufrir un leve infarto cerebral del que, afortunadamente se recuperó sin secuelas, cayó en una profunda depresión que le hizo reflexionar sobre su modelo de vida un tanto “excesiva”. Así que dejó la cocaína. También dejó de fumar durante ocho meses, “los más largos de mi vida”, según sus palabras.
    La depresión sigue haciendo estragos en su carrera y le obliga a suspender conciertos y a reducir su actividad musical. Sin embargo, este contexto le permite desarrollar su faceta literaria como poeta.
    Como apoyo a nuestro hombre, en octubre de 2003 apareció el disco “Entre todas las mujeres”, donde artistas de la talla de Rosario Flores, Ana Belén, Chavela Vargas o Julieta Venegas versionan varios de sus temas.
    Temas como este “Rebajas de Enero”.
    La vida y milagros de Joaquín Sabina dan para mucho más, y desde luego, nos ocuparemos de ello más adelante. Por hoy nos despedimos de “Juez y parte” con, creo, la canción más famosa de Sabina. Una canción compuesta por Juan Antonio Muriel, un cantautor malagueño que puso música a una letra de Sabina.
    La canción es tremenda pero refleja fielmente la historia real de una chica de Logroño. Nos cuenta Sabina: “Una chicha muy hippie y extraordinariamente hermosa a la que conocía y con la que me acostaba cuando iba a Logroño. Luego vino a Madrid y cayó en picado. Eso le llevó a la heroína y en ese momento hice la canción.”
    “Princesa”
    Y nos vamos, nos vamos hasta la próxima temporada. Ha sido un placer hacer esta sección. Espero que os haya entretenido porque ese es nuestro objetivo fundamental al hacerlo. Volveremos en Septiembre con más música, más músicos y más historias. Os esperamos a todos. Hasta entonces ¡buen verano! Y… ¡Buenas vibraciones”
    32 min
  • Nada más que música - Simon and Garfunkel - Puente sobre aguas turbulentas
    Cincuenta y un años tiene el disco que vamos a repasar hoy, y todavía conserva la frescura y la calidad del primer día. Quinto y último álbum del dúo estadounidense Simon and Garfunkel, se publicó en enero de 1970 e inmediatamente se convirtió en un éxito mundial. Vendieron más de veinte millones de discos en todo el mundo. Es muy fácil que tengáis uno por casa, mirad por ahí.
    Grammy al Mejor álbum del año y Mejor canción del año por el tema que da nombre al disco.
    Pero el éxito no lo es todo. Al terminar la promoción del álbum, el dúo se separó. Garfunkel se dedicó al cine y Simon inició su exitosa carrera musical como solista.
    Esto es “Puente sobre aguas turbulentas”.
    Este trabajo contó con la colaboración de los mejores músicos de estudio del momento, gente acreditada en más de 1000 discos, y digo cada uno, de los más importantes artistas de su época, entre los años 60 y 80.
    Joe Osborn, al bajo; Larry Knechtel, al piano; Fed Carter Jr., a la guitarra; Hal Blaine, a la batería y el grupo folclórico “Los Incas”. Y lo cierto es que el trabajo de esta gente queda de manifiesto en la grabación.
    Una grabación en la que se emplearon 800 horas y en la que hubo sus más y sus menos entre Simon y Garfunkel.
    Algunas canciones que se grabaron durante las sesiones no llegaron al álbum. Simon había propuesto la canción “Cuba si, Nixon No” pero fue descartada por Garfunkel. A su vez, éste propuso cambiarla por “Feuilles-O” con la que Simon no estuvo de acuerdo. Era el principio del fin.
    “El condor pasa” es una canción que forma parte de una zarzuela del mismo nombre compuesta por el peruano Daniel Alomía en 1913. Se estima, supongo que a voleo, que se han hecho más de 4000 versiones de esta canción. Bueno, pues esta es la de Simon and Garfunkel.
    Escrita por Paul Simon, la canción “Cecilia” parece ser que se gestó en una fiesta nocturna, en la que el dúo y unos amigos comenzaron a golpear en un banco de piano.
    Grabaron el sonido en una grabadora de cinta y, más tarde, en el estudio, emplearon la reverberación e hicieron coincidir el sonido con el tempo de la línea de guitarra que había compuesto Simon. La canción nos cuenta la historia de amor entre dos amantes en la que ella no parece muy de fiar.
    “Cecilia”
    So Long, Frank Lloyd Wright, también compuesta por Paul Simon, es igualmente fuente de conflicto. Garfunkel declaró que el origen de la canción fue la petición que le hizo a Simon de que escribiera un canción sobre el famoso arquitecto Frank Lloys Wright. Por su parte, Simon declaró que había compuesto la canción sin tener ni idea de quien era su protagonista.
    A esta letra se le han dado varios significados. Por un lado, el texto parece estar alabando el trabajo del famoso arquitecto pero por otro, Simon está hablando de la inminente ruptura del dúo.
    Garfunkel no se dio cuenta de esta circunstancia hasta años más tarde, y aunque al principio se sintió dolido (en una entrevista manifestó “nunca me dejó entrar en su secreto”), en la actualidad ha hecho las paces con la canción y dice que “puede ignorar este subtexto porque la canción es preciosa y muy divertida de cantar”.
    So Long, Frank Lloyd Wright.
    En una entrevista concedida a la revista Playboy, Simón comentó que había escrito The Boxer en un momento especialmente delicado para él. La crítica se estaba ensañando con su música y el era el boxeador encajando golpes. Siempre ha dicho que la letra es autobiográfica, todo el mundo le golpeaba y el amenaza con dejarlo todo si no paraban.
    La canción tardó en grabarse 100 horas, parte de ella en los estudios Columbia Records en Nashville y Nueva York y las voces el coro se grabaron en la Iglesia St. Paul’s Chapel, aprovechando la gran acústica que proporcionaba su espectacular cúpula de azulejos.
    Curiosamente, esta canción se grabó un año antes del lanzamiento del disco.
    The Boxer.
    Hace 50 años que Simon & Garfunkel se separaron cuando eran el grupo más exitoso del mundo. El motivo, en pocas palabras, es que no podían ni verse: su rivalidad artística acabó destruyendo la amistad que los unía desde niños. Esa tensión surgía exactamente del mismo lugar que su éxito, los talentos de uno complementaban las carencias del otro, las hermosas canciones de Paul Simon conectaban con el espíritu de todo el que las oyese gracias a la voz de Art Garfunkel. Ambos envidiaban el rol del otro en el equipo, Paul pensaba que el público veía a Artie como la estrella porque era el vocalista principal e incluso algunos creerían que Artie componía las canciones. Pero Artie sabía que Paul era el autor de las canciones y por tanto controlaba el futuro del grupo. Ninguno de los dos superó jamás esta situación. Lástima.
    Baby driver. Y es que, … son como niños.
    Nada más por hoy. Yo también soy de la opinión de que fue una lástima no poder disfrutar más tiempo de este grupo. Pero los egos tienen estas cosas.
    Disfrutad todo lo que podáis esta semana y yo os espero aquí, en sienteloconoido.caster.fm el próximo jueves. Hasta entonces… ¡¡¡Buenas Vibraciones!!!
    30 min
  • Nada más que música - Mark Knopfler and Chet Atkins - Neck and Neck
    Hoy vamos a darnos un paseo por el mejor country rock que podemos escuchar interpretado a la guitarra. Bueno, eso creo yo. Lo hablamos al final.
    El disco que os he traído esta tarde es el famoso Neck and Neck, un clásico ya en la historia de este género, interpretado nada menos que por Mark Knopfler y Chet Atkins. El álbum se lanzó el 9 de Octubre de 1990 y fue muy bien recibido por la crítica y por el público.
    En este trabajo, los dos músicos se influenciaron muy positivamente, rejuvenecido el uno y empapado el otro, ambos consiguieron un sonido que nos lleva a las raíces del country con sensibilidad jazzistica.
    Poor boy blues, la canción que vamos a escuchar ahora fue escrita por Paul Kennerly, un músico y productor inglés que trabaja asiduamente en el mundillo de la música country estadounidense
    La grabación de este disco, en la década de 1990, se anticipó a la disolución del grupo Dire Straits. Knopfler se sentía comprimido dentro del corsé en el que se había convertido la banda y habida cuenta de la tibia acogida que había tenido el último álbum del grupo, decidió emprender su carrera en solitario.
    Al principio, en su primer disco sin el grupo, el estilo de Dire Straits continuaba vigente pero poco a poco se empiezan a conocer nuevas canciones impensables en un álbum de rock al uso como los que publicaba el grupo.
    Un grupo que, al final, no quedó como amigos. En 2018 fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll pero solo tres miembros de la banda le acompañaron.
    Vamos a escuchar otro corte de este disco. There’ll be some chages made, un estándar de jazz publicado por primera vez en 1921 e interpretado por Ethel Waters, una famosa actriz y cantante de la época, asidua de los escenarios de Broadway.
    Chet Atkins fue un ejecutivo discográfico y productor en los años sesenta. Pero también era un guitarrista con mucho talento, tanto, que inventó el popwise, o lo que es lo mismo, el "Sonido Nashville" y con él, rescató la música country de una caída comercial imparable. Como guitarrista, dominó los estilos country, jazz y clásico y desarrolló a la perfección el estilo de tocar acordes y melodías simultáneamente, gracias a su personal manera de utilizar el pulgar y tres dedos. "Todas las innovaciones son fruto de tener la guitarra en las manos durante 16 horas. De ensayar, de equivocarte, de probar y, al final, ver si lo que haces le gusta a la gente.”
    Y parece que sí, que les gustó.
    Just one time.
    El Country es un género de música popular que se alimentó del blues, de la música antigua europea, sobre todo Irlandesa, y que se originó principalmente en el sur de los EEUU, concretamente en Bristol, Tennessee, a principios de la década de 1920.
    Esta música se interpretaba, en sus orígenes, con instrumentos de cuerda, la guitarra, el banjo, violín y contrabajo. Más adelante, un aportación francesa, se añadió el acordeón y la armónica. En la actualidad todo se ha electrificado un poco y se ha añadido, además, un instrumento que le da al género una personalidad propia, la steel guitar.
    Hoy, el término country, es como un cajón de sastre. Desde el sonido Nashville, pasando por el Bluegrass hasta la música westerns.
    Volvemos a nuestro disco de hoy, Yakety axe.
    “I’ll see you in my dreams” es una canción popular escrita por Ishan Jones en 1924. Ha sido interpretada por infinidad de artistas: Louis Armstrong, Bing Crosby, Doris Day, Ella Fitzgerald, The Platters, Jerry Lee Lewis, en fin… En cualquier caso, la versión que de esta canción hizo Django Reinhardt y su quinteto del Hot Club de Francia, fue la que, seguramente, inspiró a Knopfler y Atkins para hacer la suya.
    “I’ll see you in my dreams”
    Mark Knopfler debe rondar los 72 años. Su talento par componer éxitos y su particular habilidad con las seis cuerdas, ha llevado a numerosos músicos a contar con él en grabaciones y actuaciones en directo. Así, el intérprete ha colaborado con Eric Clapton, Bob Dylan o Van Morrison, entre otros, y por supuesto, con Chet Atkins, uno de sus ídolos.
    Un ídolo que dedicó toda una vida a crear un nuevo estilo basado en utilizar el dedo pulgar para la línea de bajos y las yemas de los dedos para las armonías. Y lo consiguió. Lo consiguió con unos tonos limpios, brillantes y dinámicos que resaltaban su técnica depurada y que, en su momento, llevó a la guitarra eléctrica a una nueva dimensión. Desgraciadamente, Atkins falleció en 2001.
    Pero bueno, la suma de estas dos estrellas, nos ha proporcionado, para toda la eternidad, un álbum extraordinario.
    The next time i´m in town.
    Nada más por hoy. Es envidiable la habilidad de unos pocos elegidos para hacernos volar con su música. Pero bueno, nosotros pobres mortales, nos conformaremos, y no es poco, con escucharles. Volvemos la semana que viene con más música, más músicos y más historias. Os espero a todos. Hasta entonces… ¡Buenas vibraciones!.
    31 min
  • Nada más que música - Van Morrison - 'Down the road’
    Bueno, pues hoy nos las vamos a ver con el viejo “león de Belfast”. Si nos ajustamos a los tópicos que le acompañan, lo vamos a ver con sus gafas de sol, su sombrero y su saxo; con su escrupulosa puntualidad (tanto para entrar como para salir del escenario) y con su inexistente comunicación con el público (de hecho no saluda). Vale, pero… todo esto se relativiza cuando empieza el espectáculo.
    Señoras y Señores, con todos ustedes… VAN MORRISON.
    Acabamos de escuchar Down the road, de su disco del mismo título y que nos acompañará durante el programa de hoy.
    George Ivan Morrison, más conocido como Van Morrison, nació el 31 de agosto de 1945 en Belfast, Irlanda del Norte. Allí fue donde, rodeado por la mejor colección de disco que hubiera podido imaginar, propiedad de su padre, George Morrison, conoció a gente como Ray Charles, Solomon Burke, el blues de Muddy Waters, el gospel de Mahalia Jackson, el jazz de Charlie Parker o el country de Jimmie Rodgers.
    El padre de Van, que era un buen aficionado, vio el interés del niño por la música así que le compró su primera guitarra acústica cuando tenía once años. Un año más tarde ya tenía su primera banda, los Sputniks, que tocaban en los cines y salas locales.
    Tras los Sputniks vinieron un montón de grupos y durante este tiempo también aprendió a tocar el saxofón y así fue como, en calidad de saxofonista, se unió a Them.
    Vamos a seguir con su trabajo Down the road. Escuchamos ahora Meet me in the indian summer.
    Down the Road, el disco que estamos escuchando hoy, es el vigésimo noveno álbum de estudio de Van Morrison. Se publicó en mayo de 2002 y, como estamos viendo, está barnizado con un tono nostálgico, tanto en las letras como en la música, con unos arreglos que entremezclan el blues y el R&B con el country y el folk. Es como si este trabajo nos llevara de vuelta a la década de 1950 y 1960.
    A lo mejor, por eso, el disco fue un éxito comercial y uno de los álbumes del artista mejor recibidos por la crítica. La revista The Music Box dijo al respecto: “Cada pocos años, Morrison logra entrar en un espacio mágico que resume tanto su carrera como su influencia en un único golpe. Tal es el caso de su última obra maestra, Down the Road, en el que Van recuerda con cariño el folk, el blues y el jazz que escuchó mientras crecía.”
    Escuchamos ahora Hey Mr. DJ.
    Habíamos dejado a Van iniciado su andadura con sus nuevos compañeros Them, el grupo con el que saltó a la escena musical internacional. Esto había sido en 1964, cuando el músico había respondido a un anuncio que buscaba gente para tocar en un nuevo club de R&B en Maritime Hotel, un antiguo salón de baile frecuentado por marineros. Y aquí fue donde sonó por primera vez su primer éxito: Gloria.
    Los directos del grupo se hicieron famosos pero no tuvieron continuidad. Morrison comentó en alguna ocasión: “Them vivió y murió en el escenario del Maritime Hotel porque nunca logramos capturar la magia y la energía de nuestros conciertos y llevarlas a los discos de estudio”.
    Tras el éxito de Gloria, y aprovechando la inercia de la “invasión británica” que habían empezado The Beatles, el grupo llevó a cabo una gira por EEUU entre mayo y junio de 1966 y que incluyó actuaciones en el Whisky a Go Go de Los Angeles. Curiosamente, sus teloneros fueron The Doors.
    Problemas con los visados y con su representante hicieron que la banda regresara al Reino Unido. Después de dos conciertos en Irlanda, el grupo se separó.
    Talk is cheap, corte número cinco del disco.
    La carrera en solitario de Van Morrison está resumida en 34 álbumes de estudio, cinco en directo, siete recopilatorios y más de 60 sencillo. Tras la disolución de Them, Morrison ha publicado en torno a un álbum de estudio por año, producidos por su propia compañía “Exile Productions” y se ha convertido en uno de los artistas más influyentes de la música contemporánea. El crítico Greil Marcus dijo de él: “Ningún hombre blanco canta como Van Morrison”.
    Su trabajo ha sido reconocido por el mundillo y en 1993 ingresó en el Salón de la Fama del Rock and Roll y en 2003 lo hizo en el Salón de la Fama de los Compositores.
    Morrison ha abarcado muchos géneros musicales, desde el Blues y R&B, pasando por el pop, el jazz, el rock, el folk, el country y el gospel. Pero, a pesar de esta promiscuidad musical, Van Morrison siempre se ha considerado a sí mismo como un cantante de Soul.
    Vamos a escucharle. Choppin wood.
    Van Morrison estuvo en Zaragoza el 17 de noviembre de 2006 y durante el concierto cumplió cumplió puntualmente con todos los tópicos que hemos comentado al principio. Recuerdo concretamente un enorme temporizador que se puso en marcha en el momento justo de su aparición en escena y que, con puntualidad británica, hizo desaparecer al artista del escenario al llegar al minuto 90.
    Pero da igual. El concierto fue extraordinario. Canciones propias, versiones, clásicos, todo arropado por una banda absolutamente extraordinaria, aspecto que pudimos comprobar gracias a los generosos solos que el cabeza de cartel les permitió desarrollar. En fin, 90 minutos inolvidables.
    Les escucharmos ahora en una preciosa versión de Georgia on my mind.
    Bueno amigos, se acabó por hoy. Volvemos la semana que viene con más música, más músicos y más historias. No os lo perdáis. Y mientas esperamos… ¡Buenas vibraciones!.
    33 min
  • Nada más que música - Al Stewart - 'Year of the cat'
    Nuestro invitado de hoy nació en Glasgow, Escocia, el 5 de septiembre de 1945, que tuvo su época dorada en los años 60 y 70 cultivando un estilo único que consistía en combinar canciones de folk-rock con cuentos de personajes clásicos y acontecimientos históricos.
    La familia de Al, bueno su madre y él, el padre había fallecido en un accidente aéreo unos meses antes de que él naciera, se trasladó a EEUU, a Los Ángeles concretamente y fue allí donde produjo la mayoría de sus trabajos.
    Uno de estos trabajos, seguramente el más importante, es “Year of the cat”, producido por Alan Parsons en 1976.
    Este es el tema principal y que da título al álbum: “Year of the cat”.
    Year of the cat es su séptimo álbum de estudio.
    El álbum fue un éxito inmediato en todo el mundo a pesar de la peculiaridad de su forma de componer. Stewart tenia toda la música y orquestación escrita y completamente grabada antes de que tuviera un título preparado para cualquiera de las canciones. El mismo declaró que así lo había hecho en los seis álbumes anteriores y que, en ocasiones, tenía tres o cuatro letras para cada canción. Bueno pues, cuando menos, el procedimiento es peculiar.
    Vamos a escuchar ahora “Lord Grenville”, una canción escrita en memoria de Sir Richard Grenville, un marinero inglés que murió en la batalla de Flores, durante la guerra anglo-española de 1591.
    Hablando de la canción “On the border” en una entrevista con la BBC, Stewart explicó”: “El primer verso es sobre el movimiento separatista vasco y luego el segundo verso es sobre lo que entonces fue la crisis de Rhodesia con Mugabe” La canción dice: “La mano que enciende las granjas ha extendido la palabra a los que están esperando en la frontera”. Treinta años después de escribir la canción, Mugabe estaba prendiendo fuego a todas las granjas blancas.
    Hay un anécdota sobre la guitarra española que suena en esta canción. Peter White había sido contratado como pianista para las sesiones de grabación. Cuando estaban trabajando en esta canción, Alan Parsons, el productor, dijo “Puedo oír una guitarra española en esto”. Bueno, allí nadie se atrevía a tocar el instrumento, que además no estaba en el estudio. Mandaron a un auxiliar a comprar una guitarra y trajo una barata, de unas 30 libras, y se la dieron a Peter que, sin ser especialista y con ese instrumento básico, nos dejó una línea de guitarra preciosa.
    On the border.
    Sand in your Shoes trata sobre una chica que creció en el campo, parece que era una conocida de Al Stewar, pero con el carácter y las maneras de una chica de ciudad. En la canción se hace referencia al hecho de que, a pesar de su estilo de vida sofisticado, todavía lleva restos de barro en sus zapatos.
    Es una canción con un ritmo muy sostenido y una melodía cautivadora. En general, está considerada como una de las mejores de toda la obra del artista.
    “Sand in yor shoes”, Arena en los zapatos.
    “Si no viene de forma natural, déjalo”. Este es el título del mejor sencillo de Al Stewart; descaradamente comercial y con un buen solo de guitarra, dura más de 4 minutos, pero no se habría escrito si Al no hubiera sufrido un caso típico de bloqueo del escritor. En su biografía nos cuenta cómo, mientras escribía "El año del gato”, pasó todo un día sentado mirando una hoja de papel en blanco. No se le ocurría nada, solo pudo escribir: "Nada que sea forzado puede tener sentido. Si no viene naturalmente, déjalo", que era, exactamente, lo que le estaba pasando.
    Se fue al cine y cuando regresó miró lo que había escrito y dijo "Bueno, esto suena bien como título para una canción". Se sentó y lo terminó en un minuto.
    De alguna manera, la canción refleja como se sentía en ese momento. Aunque comercialmente estaba en lo alto, tenía dinero, fama, conciertos y reconocimiento, todavía arrastraba la pena de haber perdido al amor de su vida, a Mandi.
    Como la mayoría de los músico en gira, Al Stewart ha pasado mucho tiempo en habitaciones de hotel, por lo que era natural que, al igual que otros músicos, escribiera una canción sobre ellos. Según su palabras: “Trato de entender a las personas que viven en habitaciones de hotel, personas ricas y que pueden permitirse su propia casa pero que prefieren vivir en una habitación de hotel”.
    Lo cierto es que la canción nos transmite una profunda carga de amor y soledad.
    Broadway hotel.
    Pues esto ha sido todo, nos escuchamos la próxima semana, aquí, en Sienteloconoido.caster.fm, no os lo perdáis. Y mientras tanto...¡Buenas vibraciones!
    31 min

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"Nada más que música" es una sección del magacín cultural transmedia "Siéntelo con Oído" que producimos en Zaragoza y publicamos todos los jueves en nuestro blog: Https://www.sienteloconoido.es. Tiene un solo objetivo, entretener. Para ello vamos a contar con el mejor aliado posible, la música, nada más y nada menos.