Jesús le responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto”. Jesús se revela a Natanael como alguien que es más grande que su escepticismo, prejuicios y parcialidades. Entonces Natanael declara: “Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!”.