Ningún desorden, cuando tomamos conciencia del mismo... Puede ser más fuerte que la gracia de Dios. Volver siempre a ese abrazo del Padre, es la Buena Nueva.
Ningún desorden, cuando tomamos conciencia del mismo... Puede ser más fuerte que la gracia de Dios. Volver siempre a ese abrazo del Padre, es la Buena Nueva.