Durante siglos, miles de hombre y mujeres han asegurado ser víctimas de ataques sexuales por parte de entidades invisibles mientras dormían. Estamos hablando de los “súcubos e íncubos”, unas de las entidades demoníacas más peligrosas. Pero la cuestión no es quienes son, más bien cómo podemos protegernos.