La victoria que Jesús ganó por nosotros nos trae una alegría inmensa. Por medio de fe en nuestro Salvador resucitado, entramos por la cortina cual es su cuerpo sacrificado, al Lugar Santísimo, y vivimos, nos movemos, y existimos en el circulo de la Santísima Trinidad. ¡Alegría asombrosa! Pero, prepárese, eso no es la máxima alegría que Dios tiene para usted. ¡Ah, esa alegría es incomparable por no está completa! ¡Escucha al apóstol de amor tronar una palabra que nos trae la alegría completa!