Te has etiquetado como vago porque es más fácil que aceptar la verdad: no estás desmotivado, estás desorientado. No sabes hacia dónde vas, y por eso cualquier esfuerzo te parece inútil. Te levantas sin claridad, empiezas cosas sin propósito y las abandonas cuando no ves resultados inmediatos. No es falta de capacidad, es falta de dirección.