No hay nada que debas perseguir, solo debes encarnar.
Acostumbrados y automatizados para ir tras lo que creemos que queremos, puede ser un arma de doble filo. Cuando aprendes a encarnar tu deseo dejas de perseguir, porque sabes que él, se encargará de buscar la manera de llegar a ti.
No hay nada que debas perseguir, solo debes encarnar.
Acostumbrados y automatizados para ir tras lo que creemos que queremos, puede ser un arma de doble filo. Cuando aprendes a encarnar tu deseo dejas de perseguir, porque sabes que él, se encargará de buscar la manera de llegar a ti.