En los primeros siglos, los bárbaros, los romanos que se decían cristianos y algunos falsos cristianos, que estaban en el poder: persiguieron y mataron a los cristianos que predicaban el Evangelio. Pablo, siendo Apóstol de Jesucristo, predicó en forma incansable y estableció muchas Iglesias. En la actualidad a los que predicamos el verdadero Evangelio, nos llaman sectas y herejes.